El Mono en los años de los otros animales

El año de la rata para el mono

Que deje abierta la puerta principal porque recibirá regalos, dinero y hasta un diploma que le caerá del cielo. No le saldrán arrugas por hacer muecas y todo llegará sin necesidad de que haga el menor esfuerzo.

El año del búfalo para el mono

A pesar de recibir pequeños sinsabores materiales y de ver frenadas sus ambiciones desmesuradas, man-tiene su forma. El búfalo no se resiste a sus muecas. El humor le salva y una vez más lleva las de ganar. Pase lo que pase, el mono sale bien parado.

El año del tigre para el mono

El mono se siente vulnerable, angustiado. Sus monerías van a irritar a los celosos, que aprovechan para hacerle cosquillas y criticarle cobardemente; se intentará incluso culpabilizarle. Debe ignorar a sus adversarios y fortalecer su posición antes de intentar lanzarse a una nueva empresa.

El año de la liebre para el mono

El mono recuperará la alegría de vivir: va a tener éxito en todo. Llaman a su puerta para solicitarle. El mono hace callar a quienes el año anterior habían tomado su leve depresión por debilidad.

El año del dragón para el mono

El mono se va a especializar: se vuelve más profundo, observa, piensa y se recicla. En poco tiempo ya está desempeñando un nuevo papel. El dragón adora a este mono brillante e ingenioso y le quiere a su lado. Le abre las puertas del triunfo.

El año de la serpiente para el mono

El mono no debe burlarse de la serpiente ni hacerle muecas. Por el contrario, debe ser más desconfiado de lo habitual y evitar las discusiones y las disputas.
Si apunta demasiado alto corre el riesgo de errar; afortunadamente sus amigos están ahí para ayudarle.

El año del caballo para el mono

El mono se siente frustrado y limitado en su acción y eso le enferma. Que eche el freno y trabaje sin hacerse notar, sin comentar sus proyectos con nadie.
Si hace muecas gentiles incluso a quienes detesta, conseguirá poner sus asuntos en orden.

El año de la cabra para el mono

Las novedades son apasionantes. El mono se lanza de rama en rama, encuentra ideas distintas y conquista nuevas amistades. El destino le ofrece oportunidades y gozos inesperados, pero atención: debe aprender a guardar sus secretos.

El año del mono para el mono

El mono vive en los excesos. Debe cuidar de no caer de su árbol ni enfermar. Este año no se le resiste nadie. Está sobre el podio, sólo se le ve a él. Los días tienen sólo veinticuatro horas: el mono debe disponer de tiempo para dormir, si no, ¡atención al estrés!

El año del gallo para el mono

El mono se vuelve mundano, se agota, hace mil cosas a la vez, quiere estar en todos los sitios en los que pasa algo. Deberá adaptarse, conformarse, dar prueba de flexibilidad para seducir a sus nuevos socios; así encontrará la ayuda que busca.
No tiene que pensar que los que no piensan como él son unos imbéciles, porque puede sufrir contratiempos. Mono prevenido vale por dos ¿no es así?

El año del perro para el mono

Hay que hacer cuentas; atención a los errores de apreciación del año pasado. El mono no ha previsto que el socio elegido es un incompetente y que los contratos con los que contaba no se firmarán. El mono sabe muy bien que no se puede prever y dominar todo, y que errar es humano. Y además, después de todo, este año le permite proceder a una recapitulación profunda, lo que, después de todo, no está nada mal.

El año del jabalí para el mono

El mono va a tener que espabilarse y arremeter directamente contra el jabalí. Pero tendrá que contenerse para no repartir tortas en su propio entorno o estrangular a su enemigo preferido; la necesidad de ser diplomático se impone, aunque no encuentre gracioso que unos inútiles le pongan de vuelta y media. Es preciso que aprenda a callar, que no provoque a nadie y que evite las asociaciones o las transacciones imprevistas: debe desconfiar hasta de su sombra.

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