Los planetas

Cuando hablamos de los Cinco Elementos hemos visto que existe una íntima relación entre éstos y los cinco planetas principales. Al Sol y a la Luna se les concede un tratamiento preferente, ya que juntos se les considera como las dos mitades primigenias capaces de generar al resto. En este apartado y gracias al estudio del planeta Júpiter, se dará a conocer el porqué de la nomenclatura de cada año sagrado.
Existe una vieja leyenda que cuenta cómo la emperatriz Chang-E aprovechando un momento en el que su marido, el emperador Shenyi, se encontraba ausente, se dedicó a rebuscar entre sus tesoros. Lo que buscaba era sin duda la piedra de la inmortalidad que el emperador guardaba con gran celo. Chang-E con miedo a ser descubierta, se tragó la piedra una vez que logró hacerse con ella, pero en el momento en el que el emperador regresó a casa, no fue capaz de mirarle a la cara por lo que optó por evitarle. Cuenta la historia que salió volando por una ventana de palacio. Su ascenso no cesó hasta que por fin llegó a la Luna, lugar donde tuvo que vomitar la piedra. Relata además la historia que dicha piedra adquirió en la Luna la forma de conejo (según la tradición china se puede ver en las noches de Luna llena esta figura sobre la superficie lunar). Pero Chang-E quedó prisionera e inmortalizada para siempre en la superficie del satélite terrestre. El Emperador Shenyi solicitó ayuda a una adivina para poder reunirse con su amada. La hechicera le convirtió en un Gallo Rojo y de esta manera Shenyi pudo ascender a los cielos tras un largo vuelo. El inconveniente fue que se posó sobre la superficie del Sol y no de la Luna. De esta manera, el Emperador y la Emperatriz alcanzaron la inmortalidad, con el inconveniente de que tan sólo pueden juntarse en un apasionado abrazo una vez al mes. Según la leyenda, en las noches de Luna llena se puede ver a un gallo rojo volando desde el Sol poniente hacia la Luna que aún está por salir.
Algo parecido se narra en la historia de la creación cuando se dice que el Sol y la Luna fueron los primeros astros que se crearon, y que del amor de ambos nació China. En esta historia de la creación se cuenta que al tener que velar constantemente por su nueva hija, el Sol y la Luna optaron por turnarse en sus trabajos. El Sol velaba durante el día y la Luna durante la noche.Y el amor que ambos,sentían el uno por el otro únicamente se renovaba una vez al mes, cuando al fin se podían encontrar en el abrazo que le procuraba la conjunción de la Luna nueva, así como también ocurría durante los eclipses.
En estas dos historias se refleja con claridad la interpretación dualista del mundo que tan bien aparece en la concepción del Yin y del Yang. El Sol se corresponde con el principio masculino Yang, simbolizando así al cielo, a la parte activa del individuo, a la creatividad, a lo recto y firme, al propósito y a la figura de la autoridad. Mientras que la Luna simboliza todo lo contrario, el principio Yin, lo receptivo, la suavidad y la sensibilidad, así como el amor materno e incondicional. En China se suele decir que el Sol ocupa el papel principal en el cielo al igual que debe hacer el Emperador en la tierra. Antiguamente se le obligaba a hacer un viaje imperial alrededor de su país al igual que hace el Sol por el firmamento, ya que se creía que la felicidad de China dependía de la atención que le brindara su gobernante.

Continúa >>>


Horóscopo mensual 2020
 

Comments are closed.