Los domicilios celestes

A pesar de encontrarse todas las culturas bajo el mismo cielo, no todos vemos lo mismo en él. Para entender un poco mejor a la cultura tradicional china, puede ser interesante aprender un poco más de su visión global del universo.Ya hemos visto que más que fijarse solamente en la porción de cielo que recorre el Sol y los planetas, los sabios chinos prefirieron centrarse en la región polar, determinante para señalar el eje sobre el que todas las demás constelaciones giran.
La división celeste en Domicilios es similar a la de los Cinco Elementos. El centro, que corresponde a la Tierra, lo ocupan: la estrella Polar y la constelación que la forma, es decir, la Osa menor, Cefeo, el Dragón, Osa mayor, etc. El resto del cielo (de la bóveda del hemisferio norte se entiende) se divide en cuatro cuadrantes o Palacios.
Al Palacio del Este (cuyo elemento sería la Madera) se le conoce como el Domicilio del Dragón Azul. Esta región representa a la primavera y su planeta es Júpiter, que como es habitual, simboliza el progreso y la inserción optimista en la vida. Con la lluvia primaveral, el Dragón Azul despierta de su sueño o bien resucitaba (según leyendas) para remontar de nuevo su vuelo y ocupar el lugar celestial que realmente le corresponde.
Como Palacio del Sur está el Domicilio del Pájaro Rojo, cuyo elemento como es de esperar es el Fuego y su estación el verano. El planeta que mejor lo define es Marte, planeta del deseo y de la pasión. La leyenda que mejor se ajusta a este Domicilio es la del Ave Fénix, que no cesa de consumirse sobre su propio fuego y que a continuación es capaz de resurgir de sus propias cenizas.
En el Palacio del Oeste tiene el Tigre Blanco su Domicilio. Su elemento es el Metal y la estación correspondiente el otoño. El planeta regente de este Domicilio es la siempre adorada Venus, que con su armonía y perfecto equilibrio todo arregla, y que a su vez sabe cómo atraer la riqueza hacia sí.
Cuenta la leyenda que con los primeros fríos solían avistarse a los primeros tigres sobre los campos. Se considera que la naturaleza encarga a su justiciero para que de una forma armoniosa y bella desaparezcan de las poblaciones aquellas personas que no estén lo suficientemente intrincadas en la vida o simplemente preparadas para pasar el invierno. Para cuando llegue el Tigre Blanco, la cosecha ya tiene que estar a buen recaudo. Cuanto más rigurosos sean los primeros fríos más Tigres Blancos aparecerán, ajustando así la población humana a los recursos disponibles. En la antigua China, las ejecuciones públicas se llevaban a cabo en el otoño, ya que es la estación más adecuada para hacer justicia.
El último de los Domicilios es el del Guerrero Negro y que como es de esperar ocupa el Palacio del Norte. Su estación es el invierno y su elemento el Agua. Como planeta regente aparece Mercurio, que es el emisario entre la vida y la muerte.
Según cuenta la historia, esta es la estación de la tortuga, la cual se esconde bajo la tierra para de esa manera pasar los días más fríos del año. Así pues, no es de extrañar que sean sus cualidades las más interesantes para buscar una estrategia de vida válida para los días más oscuros del año, como son lentitud, frialdad, pereza y adaptación a la vida acuática.


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