Saturno

Hay que esperar a que el fruto madure para poder cogerlo. Un fruto verde no tiene sabor. El principio de la madurez, que da todo su gusto al fruto, es semejante a Saturno, astro que sufre, sin razón, una mala reputación. Tal vez sea porque cualidades como la paciencia, perseverancia, tenacidad, dominio de uno mismo, sensatez, lucidez, capacidad de contemporizar, indulgencia… y el fatalismo que se le atribuyen no responden a las necesidades del hombre y la mujer modernos, con tanta prisa por actuar, forjando la realidad a su manera, según sus decisiones o preocupaciones del momento, sin perder tiempo en comprender, reflexionar y, sobre todo, en ser receptivos y atentos al mundo tal como es, y no tal como quisieran que fuese. Saturno, en cambio, se toma su tiempo. Se desplaza con lentitud en el zodíaco. Le da la vuelta en poco menos de 30 años. Dicho de otro modo, en el curso de una vida, no da más de tres veces la vuelta al zodíaco. En el mismo tiempo, es decir 90 años, la Luna habría completado más de 1.100 revoluciones zodiacales, ¡y el Sol, 90! Así vemos por qué los sacerdotes astrólogos de la Antigüedad siempre le han visto corno el astro que preside la madurez.
Si tiene una reputación tan mala es porque, evidentemente, se le asocia a menudo con la vejez y la muerte, que nos recuerdan que el tiempo pasa ineluctable. Es verdad que la «madurez» y la «muerte» a veces son conceptos asociados. Sigmund Freud apuntó importantes estudios en esa dirección al hablar de los «juegos de palabras del inconsciente».
En este mundo todo tiene un principio y un final. Pero no podemos evitar angustiarnos pensando que todo lo que nos rodea, se renueva, se transforma, se regenera, mientras que nosotros envejecemos y moriremos algún día. En una de sus obras, Lawrence Durrell ha escrito que la presencia de la muerte aviva siempre las experiencias. Es su función: ayudarnos a meditar sobre esta cosa tan extraña que es el tiempo.

Saturno en la carta astral

Saturno, el señor del tiempo, revela pues la capacidad de madurar de un ser, la manera en que el tiempo modela en él y para él, cómo gestiona, organiza y vive su tiempo. Según su posición en la carta astral, se mide el grado potencial de madurez del individuo, el poder que ejerce sobre el tiempo, la capacidad de aprender de sus experiencias, de aprovecharlas para madurar, adquirir más profundidad y sensatez, para integrarse más intensamente en el presente. Los elementos propios de Saturno fijan y concentran. Según los casos, los principios de fijación y estos poderes de concentración pueden entorpecer, ofuscar, ennegrecer o, todo lo contrario, afinar, revelar y depurar. Uno de los grandes principios de la alquimia se basaba en los poderes de concentración de Saturno, acerca los cuales se creía que podían convertir el plomo en oro. Así, en la tradición esotérica astrológica y alquímica, se decía comúnmente que cuando Saturno se unía a Plutón, el plomo se transformaba en oro.
Actualmente, sabemos que cuanto más concentrado es un punto luminoso, tanto más potente es su brillo. Este fenómeno se corresponde muy bien con las cualidades de Saturno.

Saturno en el Zodíaco

El domicilio diurno de Saturno es el signo de Capricornio. Su domicilio nocturno es Acuario. Es el regente de ambos signos. Está en exaltación en Libra, en detrimento en el signo Cáncer y el signo Leo y en caída en Aries. Su paso diario es de algunos segundos y su revolución zodiacal de 29 años y medio aproximadamente.

Identidad astrológica de Saturno

Astro de la maduración y la madurez, de la razón, la lucidez y el espíritu lógico, Saturno hace a la persona estable, prudente, previsora, paciente, tenaz. Júpiter dice: expansión. Saturno dice: concentración. Si el ser solamente se expandiese, no tendría ningún peso ni medida. Saturno revela los límites impuestos por la fuerza del alma, el poder moral, el sentido del deber, el rigor intelectual, la capacidad de renunciar, de distanciarse, de no sufrir ni ser uno la víctima de sí mismo o de los demás y de las circunstancias. El gusto por el orden y el método, el espíritu de síntesis racional y calculador, los juicios precisos, fríos, objetivos y las certezas son también de
su dominio. En el aspecto corporal, Saturno se asocia con los huesos, dientes, cartílagos, el bazo y la vejiga.

Identidad astronómica de Saturno

Sexto planeta del sistema solar, situado a mil quinientos millones de kilómetros del Sol, Saturno tiene la particularidad de estar rodeado de un vasto sistema de anillos.
Un día en Saturno equivale aproximadamente a diez horas y media de nuestro tiempo terrestre, mientras que este planeta da una vuelta completa alrededor del Sol en 29 años y 167 días. Está inmerso en una atmósfera espesa, compuesta esencialmente por hidrógeno y helio. La temperatura de su superficie es de aproximadamente -180 °C.

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