El Sol en la carta astral

La conciencia y la voluntad

Debemos interpretar la presencia del Sol en una carta astral, la cual representa, de alguna manera, el amanecer de un ser, su aparición a la luz del mundo visible, el momento en que abre los ojos y ve el mundo exterior, cuando toma conocimiento y conciencia, el momento único de su nacimiento. Por ello, podemos considerar que la situación del Sol en una carta astral, que ilumina el signo del zodíaco en el que se encuentra, es una representación simbólica de la conciencia del ser en cuestión. Entendemos por conciencia la capacidad que posee un ser para ver el mundo que le rodea, conocerlo e identificarse e integrarse en él casi a su pesar. Desde un principio, que casi siempre se eterniza, sin darnos cuenta nos identificamos literalmente con el mundo exterior, somos lo que él es.
Hasta el punto en que, a veces, ya no distinguimos lo que somos en esencia de lo que nos rodea o, si se prefiere, cuando decimos «yo» nos referimos a tantos elementos exteriores que forman parte de nuestra vida, en los cuales nos reconocemos, que ya no diferenciamos entre lo que sólo nos pertenece a nosotros, que únicamente proviene y depende de nosotros, y lo que procede del mundo exterior. Así, cuanto más fuerte es la voluntad de un ser, tanto más puede aprender a distinguirse de sus semejantes y de los elementos que le rodean.
Esta es la razón por la cual, en astrología se define la posición del Sol en una carta astral como la que nos informa sobre «la expresión de la voluntad instintiva del individuo», es decir, lo que un ser quiere instintivamente, sin reflexionar. Entonces la voluntad es un instrumento que emplea su con-
ciencia para llegar a ser un auténtico individuo, con sus fuerzas y debilidades innatas, con sus partes de destino y de libre albedrío. Tu voluntad es la manifestación de tu conciencia.

El Sol y la realización de uno mismo

Sin embargo, así como el Sol en la carta astral marca el amanecer de un ser o su nacimiento, también revela el anochecer del ser en cuestión y, consecuentemente, su muerte. Pero en astrología, la muerte no debe oponerse a la vida, sino al nacimiento. De ahí que no sea falso decir que el Sol emplazado en tu carta astral contiene en ciernes y en potencia todo lo que eres y vas a ser durante tu vida, y que, en el momento de tu muerte, contendrá también todo lo que eres y has realizado.
De manera que, si se establece una carta astral tomando como coordenadas las del instante de la muerte de un ser, podremos hacernos una idea del recorrido que éste ha hecho durante su vida, desde su nacimiento hasta su muerte, y del nivel de conciencia que alcanzó en el momento de su última hora.





 

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